Ante el reciente lanzamiento del concurso: “¡Concurso de Posters!”, de LollaPalooza, todos los integrantes de la Red Federal de Diseño y Comunicación Visual de la República Argentina queremos expresar nuestra preocupación por la degradación que implican las bases de dicho concurso para la actividad del diseño gráfico.

Entendemos que la necesidad de comunicación visual, sumada a la falta de presupuesto han gestado una creciente aparición de concursos en todas las áreas del diseño.

El concurso pareciera ser el método ideal para resolver un problema de identidad y comunicación: variedad de propuestas de diseño a bajo costo o sin costo alguno, con una simple organización del concurso. No obstante, este tipo de acciones no sólo daña nuestra profesión sino que desvaloriza el trabajo de diseño y arroja resultados equívocos o poco adecuados que no están a la altura de la necesidad que pretenden satisfacer.

Ante lo dicho, queremos señalar:

  • A) Sobre la convocatoria
    Los organizadores deberían indicar con claridad en el momento de anunciar el concurso a qué categoría (profesionales o no) se dirige.
    Asimismo, debe aclararse quién/es puede/n presentar el trabajo que será examinado por el jurado designado. 
  • B) Sobre la confidencialidad
    Una de las premisas básicas en un concurso profesional es la confidencialidad. El habitual seudónimo ha sido reemplazado por la visualización directa de los datos del creador. Esto permite generar dudas sobre la transparencia del acto y da paso a posibles futuras impugnaciones. 
  • C) Sobre el jurado
    No existen datos sobre la elección del jurado. En este punto, los organizadores deberían designar un jurado compuesto de un mínimo de tres (3) jueces idóneos y con experiencia en el campo sobre el que van a jurar cuyos nombres deberían estar en las condiciones y reglas del concurso. 
  • D) Sobre los resultados
    Los premios, junto con los honorarios profesionales por el desarrollo del diseño, deberán ser sustancialmente superiores que los que ordinariamente se pagarían por el mismo proyecto de diseño si fuera encargado como un trabajo profesional.
    Los organizadores deberían definir claramente el número de premios y el valor monetario de los mismos. 
  • E) Sobre los derechos
    El diseñador puede ceder los derechos de explotación pero no puede hacerlo con sus derechos de autor, que no son patrimoniales.

 

En resumen
Desde la RED hemos observado que las bases de los llamados a concurso no sólo son portadores de información básica sobre la convocatoria sino que desnudan el concepto que sus convocantes tienen sobre la disciplina y sus alcances.

Un concurso mal convocado, con escasa o nula presencia de jurados idóneos, con problemas de confidencialidad, mezclando la producción de diseño profesional con la que no lo es, con premios subvalorados (o pago en especies), condiciones de entrega de materiales poco claros, etc., impacta de lleno en la actividad del diseño y —mucho más aún— sobre quienes diariamente nos dedicamos, con entrega y profesionalismo, a solucionar los problemas de comunicación de empresas e instituciones.

Al haber decenas de Asociaciones, Cámaras y Colegios Profesionales existentes en todo el país resulta inexplicable no realizar una ronda de consultas para encarar un evento de relevancia nacional.

Creemos que, a pesar de haberse lanzado, las autoridades aún están a tiempo de rever la situación y mejorar todos los aspectos anteriormente mencionados.

Red Federal de Diseño y Comunicación Visual de la República Argentina