Soy… (el entrevistado se presenta como quiere)
Soy Coco Cerrella. Diseño Identidad Visual y Afiches para proyectos de impacto social (educación, cultura, ciencia, arte y concientización sobre Derechos Humanos). Doy clases en la Universidad pública, en el ámbito privado y también en contextos de encierro como la cárcel de Devoto y el Instituto de menores San Martín. Estudio y practico Kung Fu hace 10 años. Me alimento de música, de lo que veo en la calle, de momentos familiares y de largas charlas con amigos.

¿Cuál fue tu primer acercamiento al diseño gráfico?
De chiquito me fascinaban los logotipos, pero sin saber que eso se trataba de Diseño Gráfico. Los copiaba, los dibujaba. Me gustaban mucho unos calcos que parodiaban a las marcas. Los tenía pegados en mi ventana. Muchos años después me anoté en la carrera. Cuando me preguntaban qué iba a hacer yo respondía: Logos. A los 18 años era lo único que sabía sobre el Diseño gráfico.

 

¿Cómo llegaste al lugar donde estás actualmente?
Cuando terminé el CBC comencé a trabajar en un estudio chico de diseño. Hacía mate, cobraba cheques y buscaba películas de cuatricromía. A cambio, una hora al día me enseñaban a usar los programas de diseño. Luego trabajé por mi cuenta, tuve estudio propio, en el medio me recibí y seguí así en piloto automático muchos años. Un día tuve que parar la pelota y pensar qué estaba haciendo con mi tiempo y con todo lo aprendido. Tenía clientes importantes, 30 años y una crisis total. Si eso era el Diseño Gráfico, de esa forma, ya no lo quería para mi vida. Estaba desencantado y vacío.

Fue ahí que empecé a dar clases en la UBA (Cátedra Wolkowicz, Diseño II) sin saber que estaba por descubrir una profunda vocación por la docencia. Nunca tuve claro hacia donde voy, pero esa crisis personal me hizo conocer muy bien donde NO quiero ir. El resto se trató de ser consecuente con eso. No es una fórmula, sino una brújula que me va mostrando y develando los proyectos donde sí quiero estar. Así vinieron los afiches sociales, los talleres y conferencias, viajar, enseñar en la cárcel y re enamorarme de la profesión. Transmitirle ese fuego a mis alumnos se convirtió en una misión de vida.

 

¿Cómo es su día de trabajo habitual?
A las 9 am ya estoy chequeando mails. Desde que soy papá decidí trabajar en mi casa, cerca de mi hijo. Llevo siempre una libretita de tapa dura y hojas lisas, y un lápiz. Algunos de mis afiches y logos surgieron en la cola del banco, en el transporte público o comiendo un choripán al paso. El trabajo de diseñar sucede en la mente. La compu ordena, pero es sólo una circunstancia. Mi momento más lúcido aparece pasadas las 23 hs hasta muy entrada la madrugada. Duermo muy poco.

 

¿Qué limitaciones encontrás a la hora de diseñar?
Yo mismo.

 

Autopregunta (el entrevistado se hace una pregunta y la responde)
Tu taller de Diseño en la cárcel es apoyado desde hace años por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. ¿Por qué creés que la Facultad de Diseño (FADU) no apoya activamente el proyecto?
No sé y a esta altura da vergüenza. Ya vendrán tiempos mejores. Es hora de que el Diseño Gráfico y en especial la enseñanza de esta disciplina pise también territorios donde realmente se necesita. Esta semana empecé a enseñar Diseño en un instituto de menores, apoyado y gestionado por Filosofía y Letras (UBA). Es decir, dos facultades que no son de Diseño promoviendo activamente talleres de Diseño social. Cuando veo que a pesar de mi insistencia la FADU no tracciona proyectos de extensión como éste, me enoja y entristece mucho.

 

¿Cuáles son tus referentes en el diseño gráfico argentino?
Rubén Fontana. Tuve la fortuna de estudiar Tipografía I y II en su cátedra. Ir los viernes a la noche durante dos años a cursar era lo único que me gustaba de la carrera cuando comencé. Ver sus correcciones presenciales, sus teóricas, su pasión por el detalle, su humildad y dedicación, fue muy formativo.

Mis referentes actuales tienen que ver con colegas que llevan el diseño a campos de acción de la realidad social y la exploración de nuevas formas de encarar la profesión: Federico Cimatti (Prensa La Libertad), San Spiga, Cooperativa de Diseño, Santi Pozzi, Colectivo Onaire y Max Rompo. Cada uno en los suyo son referentes que admiro mucho.

 

¿Qué considerás que debería hacer una asociación profesional de diseñadores gráficos?
Difundir una visión colectiva de la profesión. Guiar a los futuros profesionales y a los que recién comienzan. Fomentar la importancia del trabajo de campo en contextos donde el diseño no llega. Un tarifario modelo ayudaría mucho a los que se inician. Algo muy importante… lograr un vínculo estrecho con asociaciones de diseñadores del resto del país.

 

¿Qué te gustaría que hiciera por vos?
¡Todo lo anterior! El colectivo de diseñadores me incluye.

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Mariano “Coco” Cerrella

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